viernes, 9 de julio de 2010

LOS NIÑOS Y LA SALVACIÓN

“Ud. pregunta acerca de la salvación de su hijito.  Las siguientes palabras de Cristo constituyen la respuesta para Ud.: "Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios" (Luc. 18:16).

Recuerde esta profecía: "Así ha dicho Jehová: Voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron.  Así ha dicho Jehová: Reprime del llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos; porque salario hay para tu trabajo, dice Jehová, y volverán de la tierra del enemigo.  Esperanza hay también para tu porvenir, dice Jehová, y los hijos volverán a su propia tierra" (Jer. 31:15-17).

Esta promesa es para Ud.  Puede sentirse reconfortada y confiar en el Señor.  El Señor me ha hecho saber con frecuencia que muchos pequeñitos morirán antes del tiempo de angustia.  Volveremos a ver a nuestros hijos.  Los encontraremos y los reconoceremos en las cortes celestiales.  Confíe en el Señor y no tema”.  (Carta 196, 1899). (Mensajes Selectos Tomo 2, p.297)


LOS NIÑOS EN LA RESURRECCION

Líneas escritas a la hermana gemela de la Sra.  White en ocasión de la muerte de su hijo
“Con frecuencia se marchitan nuestras esperanzas más acariciadas.  La muerte nos arranca a nuestros seres amados. Cerramos sus ojos, los vestimos para la tumba y los ocultamos de nuestra vista.  Pero la esperanza nos hace cobrar ánimo.  No estaremos separados para siempre, sino que volveremos a encontrar a nuestros seres amados que duermen en Jesús. Volverán de la tierra del enemigo.  El Dador de la vida está por venir.  Millares de santos ángeles lo escoltan en su camino.  El rompe las cadenas de la muerte, destruye los grilletes de la tumba, y entonces los preciosos cautivos salen con salud y belleza inmortales.

Cuando los niñitos salen inmortalizados de sus lechos polvorientos, inmediatamente vuelan hacia los brazos de sus madres.  Se reúnen para nunca más separarse.  Pero muchos niñitos no tienen madres allí.  Procuramos en vano escuchar el canto de triunfo entonado con arrobamiento por la madre.  Los ángeles reciben a los niños sin madres y los conducen hacia el árbol de la vida.

Jesús coloca el dorado anillo de luz, la corona. sobre sus cabecitas.  Dios permita que la querida madre de "Eva" pueda estar allí, que sus pequeñas alas puedan plegarse sobre el feliz pecho de su madre”.  (The Youths Instructor, abril de 1858).  (Mensajes Selectos Tomo 2, p.298)

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