El 4 de marzo de 1994 fui llamado providencialmente por la ACD al Ministerio Pastoral. Agradezco a los administradores de esa fecha, Pr. Andrés Castillo (Presidente), Pr. Cesario Acevedo (Secretario) y Lic. Julio Figuereo (Tesorero) y también al Pr. Julio Fernández por animarme y apoyarme en ese paso de fe. ¡La Gloria sea para Dios!
martes, 4 de marzo de 2014
domingo, 23 de diciembre de 2012
DECLARACIÓN DE LA ASOCIACION GENERAL RESPECTO A ELENA G. DE WHITE
En la declaración de las creencias fundamentales votadas por la Conferencia General de los Adventistas del Séptimo Día en Dallas, en abril de 1980, el Preámbulo dice: "Los Adventistas del Séptimo Día aceptan la Biblia como su único credo y sostienen ciertas creencias fundamentales ser las enseñanzas de las Sagradas Escrituras". El primer artículo de esa declaración refleja la comprensión de la iglesia en relación con la inspiración y autoridad de los escritos de la Sra. Elena G. de White, y la relación que estos guardan con las Sagradas Escrituras.
Las Sagradas Escrituras. Las Sagradas Escrituras son la Palabra escrita de Dios, dadas por inspiración divina a través de los Santos Hombres de Dios movidos por el Espíritu Santo. En esta Palabra, Dios ha proporcionado al hombre el conocimiento necesario para la salvación. Las Santas Escrituras constituyen la infalible revelación de Su voluntad. Ellas son la medida del carácter, la prueba de la experiencia, el revelador autorizado de las doctrinas y el registro confiable de los actos de Dios en la historia. (2 Pedro 1:20, 21; 2 Tim. 3:16, 17; Salmos 119:105, Prov. 30:5, 6; Isa. 8:20; Juan 17:17; 1 Tes. 2:13; Heb. 4:12).
El Espíritu de Profecía. Unos de los dones del Espíritu Santo es el Don profético. Este don es una marca de la iglesia remanente y fue manifestado en el ministerio de Elena G. de White. Como mensajera del Señor, sus escritos son una fuente continua y autoritaria de Verdad la cual provee para la iglesia consuelo, dirección, instrucción y corrección. Estos escritos también hacen claro que la Biblia es la medida por la que toda enseñanza y experiencia debe ser probada. (Joel 2:28, 29; Hechos 2;14-21; Hebreos 1:1-3; Apoc. 12:17; 19:10).
La explicación que sigue a continuación es una aplicación de estas declaraciones, originándose en las preguntas que se han levantado recientemente: Estas no deberán tomarse como sustituto a las declaraciones previas o como un añadido a las mismas. La explicación en sí no lleva la intención de ser final en forma o en contenido; es sencillamente una manera de expresar el actual entendimiento de muchos Adventistas del Séptimo Día con relación a aquellas preguntas que tienen que ver con la inspiración y la autoridad de los escritos de Elena G. de White.
Creemos que una correcta interpretación de la inspiración y autoridad de los escritos de Elena G. de White por un lado evitarán que estos escritos sean elevados por encima de las Sagradas Escrituras, mientras que por otro lado evitarán el otro extremo que sean considerados simplemente como literatura cristiana en general.
AFIRMAMOS:
- Que las Sagradas Escrituras son la autoridad final en asuntos de doctrina y práctica.
- Que el canon de las Escrituras se cerró con el Nuevo Testamento.
- Que las Escrituras fueron inspiradas por el Espíritu Santo y por lo tanto son la Palabra de Dios.
- Que la Palabra de Dios está expresada en el lenguaje de los hombres, y por lo tanto representa una unión de lo humano y lo divino.
- Que las Escrituras enseñan que el Don Profético ha de ser manifiesto en la Iglesia, después de haberse cerrado el canon del Nuevo Testamento.
- Que los escritos de Elena G. de White fueron inspirados por el Espíritu Santo y hablan con autoridad a los Adventistas del Séptimo Día.
- Que las enseñanzas doctrinales de Elena G. de White están en armonía con las Escrituras.
- Que la aceptación del Don Profético en Elena G. de White y de sus escritos como inspirados, mientras que no son una prueba de discipulado, es importante para la unidad y el bienestar de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
- Que el uso de fuentes literarias por parte de Elena G. de White y la ayuda secretarial en la producción de sus escritos, se conforma a los procesos de producción de los libros de la Biblia, hasta donde nosotros somos capaces de aprender acerca de estos procesos.
NEGAMOS:
- Que los escritos de Elena G. de White son una adición a las Sagradas Escrituras o que son parte del canon.
- Que los escritos de Elena G. de White pueden ser usados para reemplazar (como substitutos) el estudio de la Biblia.
- Que las Escrituras pueden ser comprendidas solamente a través de los Escritos de Elena G. de White.
- Que los escritos de Elena G. de White pueden ser usados para establecer una doctrina no enseñada por las Sagradas Escrituras.
- Que los escritos de Elena G. de White fueron inspirados de una manera diferente a lo que fueron las Sagradas Escrituras.
- Que sus escritos fueron totalmente el producto de una piedad cristiana.
- Que el uso de fuentes literarias de parte de Elena G. de White, inspiradas o no inspiradas, niegan su inspiración divina.
- Que el recurso de Elena G. de White a la ayuda secretarial o editorial niega la inspiración de sus escritos, así como también negamos que el empleo de ayuda foránea y fuentes foráneos nieguen la inspiración de las Escrituras Bíblicas.
Escrito por: Centro White
Miércoles, 02 de marzo de 2005
viernes, 21 de diciembre de 2012
Elena G. de White y el uso de fuentes
Un abogado de Washington,
especialista de derechos de autor, llegó a la
conclusión de que Elena G. de White
no cometió plagio y que sus obras no infringen las leyes de derechos de autor.
Elena G. de White no es culpable de infringir las leyes
de derecho de autor ni de plagio. Esa es
la opinión de Vincent L. Ramik, socio de Diller, Ramik
& Wight, Ltd., un abogado que se especializa en
las leyes que tienen que ver con patentes, marcas y
derechos de autor, en Washington, D.C.
El Dr. Ramik comenzó a investigar los escritos de Elena
G. de White después que Warren L.
Johns, jefe del Departamento Legal de la Asociación
General, solicitó los servicios de Diller, Ramik &
Wight en abril del año pasado, por causa de las
acusaciones realizadas contra la Sra. White por Walter
Rea, en aquel momento pastor en Long Beach, California.
Ramik, es católico romano, dedicó más de 300 horas a la
investigación de mil casos relevantes
en la historia legal americana. Concluye su opinión legal
de 27 páginas con una declaración inequívoca:
“Basándonos en el estudio de los hechos y los precedentes
legales ... Elena G. de White no cometió
plagio, y sus obras no constituyen una violación de las
leyes de derechos de autor ni piratería”.
El informe legal fue entregado en la oficina de Johns a
fines de agosto pasado. Responde
específicamente seis preguntas:
1. ¿Existía una ley federal de derechos de autor entre
los años 1850 (cuando Elena G. de White
comenzó a publicar) y 1915 (el año de su muerte) que
otorgara a los autores derechos sobre
su producción literaria? Si la hubo, ¿Cuál es la esencia
de esa ley? ¿Difería sustancialmente
de las leyes vigentes en 1981?
2. ¿El pago de regalías por parte de los editores era una
práctica comercial y legal de aquella
época?
3. ¿Los acuerdos de permisión para el uso de la propiedad
literaria era una práctica comercial
corriente en aquella época?
4. ¿Había una norma literaria que establecía el uso de
comillas, notas de pie de página y citas
bibliográficas en las obras literarias que utilizaran
material literario de otros autores?
5. ¿Qué ley existía entre 1850 y 1915 que pudiera sugerir
las características de la protección de
un autor contra la piratería literaria?
6. ¿Hay algo entre las obras publicadas por Elena G. de
White que pudiera sugerir la existencia
de piratería literaria (infracción de la ley federal de
derechos de autor) de acuerdo con las
normas existentes entre 1850 y 1915?
La producción literaria de Elena de White tiene una
extensión de aproximadamente 25 millones
de palabras de una
carrera como escritora de casi 70 años. Una buena
cantidad de los más de 90 libros, incluyendo
compilaciones, que resultaron de su pluma han sido
traducidos a más de cien idiomas. El hecho de que
Elena G. de White incorporara citas y material
parafraseado de otros autores (principalmente
historiadores de la Reforma y escritores devocionales
contemporáneos del siglo XIX) en sus libros y
artículos no es lo que ha estado en discusión. Durante su
vida, ella y los dirigentes de la iglesia han
reconocido repetidamente ese uso. Pero Walter Rea se tomó
el trabajo de identificar las diferentes
fuentes de las que se sirvió. Ese estudio demostró que la
Sra. White se había servido de otras fuentes
con más profusión de los que se había estimado
previamente.
Libros sin derechos de autor
Ramik descubrió que muchos de los libros de los que Elena
G. de White se había servido no
tenían derecho de autor. Pero, continuó diciendo que
aunque hubiera estado protegido por la ley, el uso de la fraseología e incluso
el de varios párrafos no constituía una infracción de la ley de derechos de
autor, ni plagio.
“Si el problema se hubiera llevado a las cortes entre
1850 y 1915, Elena G. de White no hubiera
sido declarada culpable de infracción a la ley de derecho
de autor”, concluyó Ramik.
El especialista en leyes encontró irónico que los más
encarnizados críticos de Elena G. de White
ofrecieran “la mejor evidencia” para sostener la posición
de la no infracción. “En ningún momento –
señaló Ramik- pudimos encontrar que los libros de Elena
G. de White siguiera virtualmente el mismo
plan y carácter que el de los predecesores. Tampoco
encontramos, ni han hecho referencia a ello sus
críticos, una intención en Elena de White de superponer
sus obras en el mercado con la misma clase de
lectores y compradores”. En vez de ello, invariablemente
introdujo una considerable cantidad de
material nuevo al que había utilizado, yendo más allá de
los meros “cambios superficiales”, y el efecto
creó una obra literaria completamente original.
Además, “la cabal compilación de las obras de Elena G. de
White necesariamente refleja su
trabajo y habilidad. Siendo que no copió (y la evidencia
lo establece claramente) de ninguna de las
obras anteriores en un grado sustancial, se mantiene
perfectamente dentro de los márgenes legales del
‘uso honesto’.
“Además, siendo que los materiales fueron seleccionados
de una variedad de fuentes, y fueron
dispuestos y combinados con ciertos pasajes del texto de
la obra original, demostrando de alguna manera
el ejercicio de la discreción, la habilidad, la
experiencia y el juicio, el uso fue ‘honesto’”.
La intención es un ingrediente principal que debe
demostrarse en los casos de plagio; y Ramik
cree que lo ha probado no solamente por medio de las
declaraciones publicadas por la misma Sra. White
sino por lo admitido por sus críticos mismos, de que ella
no intentó cometer un fraude al servirse de
otras producciones literarias.
“Procediendo únicamente con las más elevadas intenciones
y motivos –dijo Ramik- la Sra.
White modificó, exaltó y mejoró” mucho de lo que otros
habían escrito, de una manera completamente
ética y legal.
“Es imposible imaginarse que la intención de Elena G. de
White, tal como la reflejan sus escritos
y el esfuerzo prodigioso realizado por ella, no fue otra
cosa que un esfuerzo motivado por la sinceridad y
la falta de egoísmo para decir las verdades bíblicas de
una manera coherente para que todos los vieran y
las comprendieran.
“Más aún. La naturaleza y el contenido de sus escritos
tenía una esperanza e intención: que la
humanidad pudiera comprender la Palabra de Dios”. En su
documento, Ramik concluyó:
“Considerando todos los factores necesarios para llegar a
una conclusión justa sobre este asunto,
declaramos que los escritos de Elena de White
definidamente no constituyeron un plagio”.
INFLUENCIA EJERCIDA POR LOS ESCRITOS DE ELENA WHITE EN EL ÁREA DE LA SALUD
FONDO HISTORICO DE LOS ESCRITOS DE
ELENA G. DE WHITE ACERCA DE LA SALUD.
La demanda continua que han tenido
los libros de Elena G. de White ha hecho necesaria su frecuente reimpresión y
ocasionalmente también ha requerido nuevas ediciones. El Ministerio Médico fue el primer libro de Elena G. de
White, compilado mayormente de fuentes no publicadas, que vería la luz después
de la muerte de la autora. Las instrucciones que la señora White dio a su junta
de fideicomisarios sirvieron de guía en la publicación de esta obra. En su
autorización a la junta, hizo provisión "para la impresión de
compilaciones de mis manuscritos." Ella reconoció que en las
comunicaciones que dirigió a individuos y a instituciones a través de los años
había consejos que serían de gran ayuda a la causa en general. El Ministerio
Médico ocupo su lugar junto a otros libros de la misma autora, después de
lo cual se han publicado nuevas obras sobre el tema de la salud. Ya que este es
sólo un eslabón de una cadena de libros dedicados a este importante asunto,
parece apropiado hacer un recuento (v) histórico de las varias producciones de
Elena G. de White, tanto en el pasado como en el presente, que se relacionan
con los principios de la salud y la obra médica. Esto ayudara al lector a
identificar las publicaciones en circulación y las que ya no se imprimen, en
este campo vital. En 1848 Elena G. de White recibió instrucción referente a la
naturaleza dañina del te y el café; y en 1854 se le impartió luz sobre la
importancia de la limpieza y el uso de alimentos no altamente refinados ni
demasiado grasosos. Sin embargo, no fue sino hasta 1863 que recibió la primera
visión general con relación a la reforma pro salud. Acerca de ella escribió:
"Fue en la casa del hermano A. Hilliard, en Otsego, Míchigan, el 6 de
junio de 1863, donde el gran tema de la reforma pro salud se abrió ante mi en
visión" (Review and Herald, 8 de octubre de 1867). En visiones
subsiguientes se le presentaron muchos detalles concernientes a este tema, y
estas visiones constituyeron la [viii] base para escritos más detallados en lo
relativo a la salud y a la conducción de la obra de la salud en la Iglesia.
LOS PRIMEROS ARTÍCULOS DE ELENA G.
DE WHITE SOBRE SALUD.
La primera presentación general escrita por la
señora de White sobre el tema de la salud apareció en un capítulo de treinta y
dos paginas titulado "La salud" Este se publico en Spiritual Gifts
(Dones espirituales), tomo 4, págs. 120-151, en el verano de 1864. En este
artículo expuso en forma condensada los grandes principios que se le dieron en
la visión de 1863. Este material esta disponible hoy en reimpresión en forma de
facsímil de los volúmenes de Spiritual Gifts.
Reconociendo
de alguna manera la magnitud de la obra de guiar a 3500 adventistas del séptimo
día hasta una comprensión plena del mensaje de la reforma pro salud, en (vi)
1865 Jaime y Elena White publicaron seis folletos titulados "La salud, o
como vivir." Cinco de ellos contenían sesenta y cuatro páginas, y uno,
ochenta páginas. En cada uno había un artículo de la pluma de Elena de White,
titulado, "La enfermedad y sus causas." Junto con los artículos de la
señora White había materiales afines tomados de los escritos de médicos y
ministros, y artículos especialmente preparados por Jaime White y otros, para
estos tratados. Cada uno estaba dedicado a un tema de salud fundamental: el
régimen alimentario, el matrimonio y la vida hogareña, el uso de las drogas, el
cuidado de los enfermos y la higiene, el cuidado de los niños y la vestimenta
apropiada para estos, como también la vestimenta saludable. En 1899 y en 1900, los
seis mensajes de Elena G. de White fueron publicados como artículos en la
Review and Herald. En 1958 fueron incluidos en un apéndice de sesenta y nueve
páginas en el tomo dos del libro Mensajes selectos. El artículo titulado
"Una apelación a las madres" fue al comienzo un tratado de salud
sobre un área más especializada, y se imprimió en 1864 en un folleto con ese
titulo. En 1870 Jaime White lo incluyo, como una contribución, en una obra de
270 páginas titulada Una Solemne Apelación referente al vicio solitario.
Amplias porciones de este artículo aparecen hoy en La Conducción del Niño en
la sección titulada "La preservación de la integridad moral." Los
mismos consejos básicos se encuentran en Testimonios para la iglesia, tomos 2 y
5.
LA
TEMPERANCIA CRISTIANA Y LA HIGIENE BÍBLICA, 1890
Una
obra titulada La Temperancia Cristiana y la Higiene Bíblica se publico
en 1890. La primera porción, La Temperancia [ix] Cristiana, fue
escrita por Elena de White y la segunda, acerca de la Higiene bíblica, fue
compilada de los escritos de Jaime White. En las primeras 162 páginas la señora
(vii) White presentaba principios básicos de salud en una forma más popular y
abarcante. Cincuenta años después este material forma la base para el libro El
Ministerio de Curación. Además 9 de los 18 capítulos escritos por la señora
de White en el libro de 1890 fueron reimpresos total o parcialmente en 1923, en
Consejos Sobre Salud y en Fundamentos de la Educación Cristiana.
Los otros capítulos fueron detalladamente utilizados en El Ministerio de
Curación.
LA
VIDA SALUDABLE, 1897
En
1897, mientras la señora White estaba en Australia, el doctor David Paulson,
entonces obrero del Sanatorio de Battle Creek, compi1ó un gran numero de
extractos y párrafos de los escritos de Elena White referentes a la salud, y
los arregló en orden temático. Esta colección, titulada La Vida Saludable,
apareció ocho años antes de la publicación de El Ministerio de Curación.
El libro, de 284 páginas, se convirtió en una ayuda valiosa para la enseñanza,
y se hicieron por lo menos tres impresiones de este trabajo. No obstante, con
la aparición de El Ministerio de Curación, en 1905, la compilación de
Paulson se dejó de publicar. La señora White apreció esta compilación, pero por
supuesto carecía de la continuidad que caracteriza sus libros.
EL
MINISTERIO DE CURACIÓN, 1905
La
señora White hizo una presentación completa del tema de la salud en El
Ministerio de Curación, un libro de 516 páginas que dirigió tanto a
lectores adventistas como a no adventistas, de Norteamérica y el extranjero. Al
preparar sus cuarenta y tres capítulos dependió ampliamente del material
publicado en La Temperancia Cristiana y en La Higiene Bíblica,
aunque amplió y escribió de nuevo el material. Al tiempo del fallecimiento de
la señora White en 1915, este era su único libro obtenible referente a la
salud.
CONSEJOS
SOBRE SALUD, 1923
Los
amplios principios de la vida saludable se habían presentado en El
Ministerio de Curación. Sin embargo, en los artículos de la señora White
que habían aparecido en los periódicos de la iglesia, en los Testimonios
para la iglesia; y [x] en ciertos libros que ya no se imprimían, había
muchos mensajes adicionales. Estos contenían instrucción necesaria relativa a
los principios de la salud, al manejo de las instituciones adventistas del
séptimo día y en cuanto a la promulgación del mensaje de la salud. Los
fideicomisarios del patrimonio White reunieron dichos materiales en el libro Consejos
Sobre Salud, publicado en 1923. Este tomo, de 634 páginas, reunía todo lo
que había aparecido impreso en una u otra forma, transformándose en una obra de
gran servicio para la Iglesia y especialmente para el personal médico.
EL
MINISTERIO MÉDICO, 1932
La
promulgación del mensaje de la salud fue por cincuenta años un tema de la más
alta preocupación para Elena G. de White. Ella escribió más sobre el campo de
la salud que sobre cualquier otro tema de aconsejamiento. Muchos de sus
documentos manuscritos, dirigidos a médicos, administradores institucionales,
enfermeras y personal de sanatorios contenían consejos de importancia vital.
Las copias de estos escritos se guardaran en archivos. Muchos de los consejos
dan dirección a la obra médica. Otros, escritos en tiempos cruciales durante el
desarrollo de los diversos aspectos de nuestra obra médica, son importantes
amonestaciones. Algunos fueron mensajes escritos para salvar a un obrero que
enfrentaba un peligro especial. La instrucción en sí misma es siempre actualizada.
Este libro, El ministerio médico, es en esencia una selección de estos
consejos dirigidos al personal médico y a otros (ix) vinculados con las
instituciones médicas adventistas del séptimo día. Los consejos se han
redactado y se han publicado para que otros puedan beneficiarse de ellos. El
prefacio fue escrito por A. G. Daniells, presidente por muchos años de la
Asociación General y uno de los fideicomisarios escogidos por la señora White
para cuidar de sus escritos. Cuando se publico el libro por primera vez, el
pastor Daniells era también presidente de la Junta del Colegio de Médicos
Evangelistas.
CONSEJOS
SOBRE EL RÉGIMEN ALIMENTICIO, 1938
Para
1926 el doctor H. M. Walton, entonces maestro en el campo de la nutrición en el
Colegio de Médicos Evangelistas, reunió los materiales de Elena G. de White, de
fuentes publicadas y no publicadas, que tenían relación con el tema del régimen
alimentario y de los alimentos en general. Este material, preparado en
colaboración con los fideicomisarios del Patrimonio White, fue impreso en Loma
Linda con fines didácticos, en una obra de 200 páginas, [xi] en rustica, a dos
columnas, titulada Estudios basados en los testimonios sobre el régimen
alimentario. Los materiales fueron ordenados por temas para una referencia
más fácil. Finalmente se discernió el valor de una circulación más amplia de
este material entre los adventistas del séptimo día. Los fideicomisarios del
Patrimonio White tomaron estos materiales, omitieron algunas repeticiones, y
los suplementaron con nuevos materiales de fuentes no publicadas; también
añadieron algunas secciones; así salió a la luz lo que ha resultado ser la obra
más popular, el libro de 600 páginas Consejos sobre el régimen alimenticio.
Sus consejos, ordenados en forma de temas y con un índice cuidadoso, hacen que
las declaraciones combinadas del Espíritu de Profecía sobre la dieta, sean
asequibles fácilmente para el estudio.
LA
TEMPERANCIA, 1949
El
libro de 300 páginas adecuadamente titulado La temperancia, coloca ante
la iglesia toda la gama de consejos de la pluma de Elena de White, tomados de
todas las fuentes, publicadas y no publicadas, que tienen relación con ese
tema. Aparecen allí como apéndice tres apelaciones que hace la autora acerca de
la temperancia. Este libro se ha convertido en un verdadero manual para los
obreros de la temperancia.
EL
MINISTERIO DE LA BONDAD, 1952
La
obra de bienestar social de la Iglesia Adventista del Séptimo Día combina la
obra de la salud con las acciones de servicio cristiano en el vecindario. En
sus 350 páginas, El ministerio de la bondad provee los consejos de Elena
G. de White acerca de estos importantes aspectos del ministerio. Las
experiencias de la señora White en el terreno del bienestar social culminan
esta obra. Este libro también es un manual en su campo. Estos cinco volúmenes
disponibles actualmente, junto con porciones del tomo dos de Mensajes
selectos, contienen toda la serie de consejos de Elena G. de White sobre el
tema de la salud y del manejo de nuestra obra de la salud.
CONSEJOS VITALES PARA HOY
Es interesante observar que ha
transcurrido un siglo desde que se llama la atención de los adventistas del
séptimo día al tema de la salud por medio de las visiones dadas a Elena G. de
White. Estos consejos han resistido el escrutinio más estricto de científicos
renombrados. Los hallazgos de investigadores serios añaden día a día evidencia
confirmatoria a la exactitud científica de los consejos de Elena de White.
Cuando la señora White, una lega en el campo de la (xi) ciencia médica, con una
educación muy limitada, empezó [xii] en la década de 1860 a exponer sus puntos
de vista sobre la salud, era natural que algunos buscaran asociar sus
exposiciones con los escritos de ciertos médicos contemporáneos. A la
sugerencia de parte de unos pocos de que las opiniones de los que la rodeaban
habrían sido la inspiración real de sus escritos en el campo de la salud, ella
respondió franca y simplemente, después de referirse a la visión del 6 de junio
de 1863: "Yo no leí ninguna obra sobre salud hasta después de escribir Spiritual
Gifts (Dones espirituales), tomos III y IV, Una apelación a las madres,
y hasta después de haber bosquejado la mayoría de mis seis artículos para los
seis números de Como vivir..... "Al presentar el tema de la salud a
amigos donde yo trabajaba en Míchigan, en New England y en el Estado de Nueva
York, y al hablar en contra de las drogas y la alimentación a base de carne, y
en favor del agua, el aire puro y una dieta apropiada, a menudo la respuesta
era: 'Usted habla muy parecido a las opiniones que se enseñan en Las leyes
de la vida y otras publicaciones de los doctores Trali, Jackson y otros.
¿Ha leído usted esa publicación y esas obras?' Mi respuesta fue que no lo había
hecho, ni las había leído hasta después de escribir completamente mis puntos de
vista, no fuera que se llegara a decir que había recibido mi luz sobre el tema
de la salud de parte de los médicos, y no del Señor" (Review and Herald,
8 de octubre de 1867). De nuevo ese año al referirse a sus escritos sobre el
tema de la salud, ella declaro: "Mis puntos de vista fueron escritos
independientemente de los libros o de las opiniones de otros" (Manuscrito
7, 1867). Ciertos hombres líderes en nuestras filas en 1864 (xii)
comentaron acerca de este punto en conexión con la publicación del artículo de
Elena G. de White en Una apelación a las madres. Después de la
presentación de 29 páginas que ella hace, se introdujo cierto testimonio médico
allí. Entre el artículo de Elena G. de White y estas declaraciones de otros
escritores, los fideicomisarios de la Asociación Publicadora de los Adventistas
del Séptimo Día insertaron la siguiente nota significativa: "Hemos creído
pertinente añadir a lo anterior los siguientes testimonios de hombres de alta
posición y autoridad en e1 mundo médico, que corroboran los puntos de vista
presentados en las páginas precedentes. Y en justicia a la escritora de
aquellas páginas, diríamos que no había leído nada de los autores aquí citados,
ni había leído otros trabajos sobre este tema, en forma previa a colocar en
nuestras manos lo que ella ha escrito. Ella no es, por lo tanto, una plagiaria,
a pesar de haber declarado verdades importantes [xiii] a favor de las cuales
han dado testimonio hombres que merecen nuestra más alta confianza. Los
Fideicomisarios." Para aquellos que sugerían que los escritos de la señora
White reflejaban las conclusiones de los innovadores médicos contemporáneos,
uno solo necesita observar los pronunciamientos conflictivos de aquellos
tiempos y preguntar: "¿Como podía una lega sin información de aquel día
conocer que seleccionar y que rechazar?" Pocos de los conceptos populares
de aquel día sobreviven, sin embargo los consejos de la señora White no
solamente permanecen hoy sino que son reforzados por los últimos
descubrimientos en clínica y laboratorio.
OBJETIVOS Y CONDICIONES DE
PROSPERIDAD CONSTANTES
Se han hecho grandes avances en el
mundo médico (xiii) desde la muerte de Elena de White en 1915. Aunque estos
avances han traído ajustes en los detalles de la práctica de la medicina, no han
hecho pasar de moda el valor terapéutico del “aire puro, el ejercicio, la dieta
apropiada, el uso del agua," y "la confianza en el poder
divino," los cuales Elena G. de White enumeró como "los remedios
verdaderos". Mientras los métodos modernos de diagnostico rápido y de
tratamiento de las enfermedades han acortado el tiempo en que los pacientes
deben permanecer en una institución médica, y si bien es cierto que esto tiene
su consecuencia sobre la operación de las instituciones adventistas del séptimo
día, los principios básicos establecidos en los consejos de Elena de White
constituyen una guía segura y realizable hoy. Escribiendo reflexivamente, la
señora White declaro: Mientras nuestra obra se ha extendido y las instituciones
se han multiplicado, el propósito de Dios en el establecimiento de ellas
permanece igual. Las condiciones de prosperidad son las mismas" (Testimonios
para la iglesia, tomo 6, pag. 224). Se nos puede dar certeza una y otra vez
de la permanencia continua de estos consejos en las líneas médicas. Al estar de
pie frente al Congreso de la Asociación General en 1909, ella dijo: "Se me
ha mostrado que los principios que se nos dieron en los primeros días del
mensaje son muy importantes y deben ser consideradas, en realidad tan conscientemente
hoy, como se hizo entonces" (Testimonios para la iglesia, toma 9,
pag. 158). Los principios se mantienen, aunque las circunstancias cambiantes
pueden hacer necesarios ajustes en la aplicación de algunos de los principios.
En efecto, Elena G. de White escribió con relación a la obra de la recién
establecida facultad en Loma Linda: (xiv) "No podemos establecer una línea
precisa para que se siga incondicionalmente. Las circunstancias y las
emergencias [xiv] se presentarán y el Señor debe dar instrucción especial; pero
si empezamos a trabajar dependiendo completamente del Señor, velando, orando y
andando en armonía con la luz que el nos envía, no seremos dejados para avanzar
en tinieblas" (Carta 192, 1906).
LOS TESTIMONIOS Y EL SIGNIFICADO DE
LAS PALABRAS
El significado de ciertos términos
también puede cambiar notablemente en un período de años. Sin embargo, un
estudio cuidadoso de los principios básicos que se revelan mediante una
acumulación de consejos, aclara la intención de la autora y con ello el debido
curso de acción.
El estudiante de los consejos sobre
salud de Elena G. de White es consciente de la condenación frecuente del uso de
drogas y la apelación para el empleo de remedios sencillos. Hace cien años, y
por muchos años subsiguientes, los remedios que emplearon los médicos fueron
normalmente los que hoy reconocemos como venenos potentes. La causa de la
enfermedad era desconocida a menudo. La teoría del germen todavía no estaba
bien establecida y los tratamientos usualmente atacaban los síntomas.
Cualquiera que este familiarizado con la literatura médica de aquel tiempo
reconoce la alta tasa de mortalidad y la corta expectativa de vida; es
consciente de la naturaleza de muchos de los medicamentos que utilizaban los
médicos. Muchos murieron como resultado del uso de las drogas prescritas. La voz de Elena G. de White clamando contra
este menosprecio de la vida no era una voz aislada, ella hablaba con un corazón
que podía sentir y una mente iluminada e inspirada. El estudiante cuidadoso
evitara aplicar mal las referencias a las drogas. No aplicará en forma general
la condenación de las drogas a los remedios probados, obtenidos por (xv) medio
de la investigación científica. Hallará al revisar las declaraciones de Elena
G. de White, colocando línea sobre línea y precepto tras precepto, que sus
referencias a "las drogas fuertes," a "las drogas
venenosas" y al uso de "medicinas que dejan tras sí efectos dañinos
en el sistema," son factores calificativos que deben tomarse en cuenta.
Ver las declaraciones compiladas sobre el uso de drogas en Mensajes selectos,
tomo dos, págs. 319-327.
Descubrirá que la señora White
empleo los medios curativos y aprovecho las ventajas de los verdaderos avances
[xv] de la ciencia médica durante los últimos años de su vida. Observará que su
posición no fue ni extrema ni fanática, sino racional y al día con los verdaderos
avances científicos, con una estimación conservadora de aquellos hallazgos.
Observará que en los consejos del Espíritu de Profecía en cuanto a la salud, el
énfasis esta sobre la medicina preventiva. Hay un llamamiento a cuidar el
cuerpo, a cultivar hábitos sencillos de vida y a aprovechar los agentes
restauradores disponibles para todos. El personal médico, al buscar entender la
prevención, la causa y el tratamiento de la enfermedad, y al tratar de emplear
la obra médica como el "brazo derecho" del mensaje del tercer ángel,
hallará que estos consejos, advertencias y palabras de aliento, son de origen
divino, y constituyen una ayuda adecuada.
La Junta de Fideicomisarios de
los Escritos de Elena G. de White, Washington, D. C.
10 de noviembre de 1962
miércoles, 22 de agosto de 2012
CONSÁGRATE A DIOS
“Conságrate a Dios todas las mañanas;
haz de esto tu primer trabajo. Sea tu oración: "Tómame ¡oh Señor! como
enteramente tuyo. Pongo todos mis planes a tus pies. Úsame hoy en tu servicio.
Mora conmigo y sea toda mi obra hecha en
ti". Este es un asunto diario. Cada mañana conságrate a Dios por ese día.
Somete todos tus planes a él, para ponerlos en práctica o abandonarlos según te
lo indicare su providencia. Sea puesta así tu vida en las manos de Dios y será
cada vez más semejante a la de Cristo”. (CC.
70)
martes, 16 de agosto de 2011
DEL CORAZÓN DE LA TIERRA - Pr. Alejandro Bullón
Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Mateo 12:40.
Por favor, no me digas que estás fracasado, si crees en el Señor Jesucristo! Estás herido, tal vez; has recibido un golpe tan fuerte que hasta perdiste las ganas de vivir, es posible. Pero, fracasado nunca.
Por favor, no me digas que estás fracasado, si crees en el Señor Jesucristo! Estás herido, tal vez; has recibido un golpe tan fuerte que hasta perdiste las ganas de vivir, es posible. Pero, fracasado nunca.
Este es uno de los mensajes del versículo de hoy. La declaración de Jesús es más que una simple profecía relativa a su propia muerte y resurrección: es, también, la promesa profética de que, mientras vivas en este mundo de dolor, el sufrimiento y los ataques del enemigo te pueden alcanzar. Pero lo que el enemigo te haga, por más terrible que sea, no es el punto final de la historia.
Jonás descendió a las profundidades más tenebrosas del mar. Quién podría decir que un hombre, tragado por un pez gigantesco, podría volver a la vida. ¡Era imposible! Jonás estaba acabado. ¿Acabado? Desde el punto de vista humano, tal vez; jamás, desde la perspectiva divina. Después de tres días y tres noches, sucedió lo improbable: el pez lo arrojó vivo en la playa, y la misión interrumpida de Jonás fue cumplida.
Con Jesús sucedió lo mismo: había sido crucificado en la cruz del Calvario, y Satanás pensó que había vencido. Jesús estaba muerto; ¿no es la muerte el fin de todo? Sí, para los seres humanos; jamás, para Jesús. Pero, al tercer día, el cuerpo del Maestro todavía se encontraba en el seno de la tierra, y el enemigo continuaba profiriendo carcajadas de victoria en el universo.
Era el primer día de la semana. Amaneció como cualquier otro día. Pero repentinamente la tumba se abrió; la muerte tuvo que dar lugar a la vida y Jesús resucitó.
¿Sabes lo que Jesús te dice hoy? ¡No temas, aunque todo te parezca perdido! No desesperes, aunque tus ojos no vean la salida; aunque tu día no tenga sol ni las aves canten en tu jardín. Aunque el corazón te repita, una y otra vez, que llegaste al final, no le creas: ¡Dios continúa en el comando de la situación! Dios es vida, y mientras te refugies en sus brazos, no habrá lugar para la muerte.
Jonás descendió a las profundidades más tenebrosas del mar. Quién podría decir que un hombre, tragado por un pez gigantesco, podría volver a la vida. ¡Era imposible! Jonás estaba acabado. ¿Acabado? Desde el punto de vista humano, tal vez; jamás, desde la perspectiva divina. Después de tres días y tres noches, sucedió lo improbable: el pez lo arrojó vivo en la playa, y la misión interrumpida de Jonás fue cumplida.
Con Jesús sucedió lo mismo: había sido crucificado en la cruz del Calvario, y Satanás pensó que había vencido. Jesús estaba muerto; ¿no es la muerte el fin de todo? Sí, para los seres humanos; jamás, para Jesús. Pero, al tercer día, el cuerpo del Maestro todavía se encontraba en el seno de la tierra, y el enemigo continuaba profiriendo carcajadas de victoria en el universo.
Era el primer día de la semana. Amaneció como cualquier otro día. Pero repentinamente la tumba se abrió; la muerte tuvo que dar lugar a la vida y Jesús resucitó.
¿Sabes lo que Jesús te dice hoy? ¡No temas, aunque todo te parezca perdido! No desesperes, aunque tus ojos no vean la salida; aunque tu día no tenga sol ni las aves canten en tu jardín. Aunque el corazón te repita, una y otra vez, que llegaste al final, no le creas: ¡Dios continúa en el comando de la situación! Dios es vida, y mientras te refugies en sus brazos, no habrá lugar para la muerte.
¿Te sientes hoy en el fondo del mar o en el corazón de la tierra? Vuelve los ojos a Dios; reconoce tu insignificancia. Pero, al mismo tiempo, reconoce el poder de Dios y sigue adelante, a pesar de las circunstancias, "porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches". ¿Por qué no lo estarías tú, también?
viernes, 9 de julio de 2010
DIFERENCIAS ENTRE LEY MORAL Y LEY CEREMONIAL
Muchas personas se confunden con la diferencia entre Ley Moral (Los Diez Mandamientos) y la Ley Ceremonial (Conocida como Ley de Moisés), a tal punto que expresan que Los Mandamientos de Dios fueron abolidos en la cruz con la muerte de Cristo, cuando en realidad lo que fue clavado en la cruz se conoce como la ley ceremonial que era sombra de lo que había de venir, es decir, la vida y muerte de Cristo para redención del pecador. Veamos un paralelismo que refleja las notables direferencias entre la ley Moral (que es eterna, Los Diez Mandamientos) y la ley Ceremonial (que era símbulo de la vida, muerte y resurrección de Cristo):
1) Deuteronomio 31:9,24-26 (La ley ritual fue escrita por Moisés en un libro y dada a los sacerdotes, quienes la pusieron al lado del arca.)
Éxodo 31:18 y Deuteronomio 10:5 (La ley moral fue escrita por Dios en dos tablas de piedra y dada a Moisés, quien la puso dentro del arca).
2) Hebreos 10:1 (La ley ritual trata asuntos ceremoniales)
Salmo 19:7,8 (La ley eterna de Dios trata asuntos morales)
3) Levítico 5:15 (La ley ritual prescribe ofrendas por el pecado)
Romanos 7:7 (La ley moral revela qué es pecado)
4) Colosenses 2:16 (Por la ley ritual no seremos juzgados)
Santiago 2:12 (Por la ley moral seremos juzgados)
5) Gálatas 5:1 (Quienes guardan la ley ritual pierden su libertad)
Santiago 1:25 (La ley moral es para el cristiano una ley de libertad)
6) Gálatas 3:19 (La ley ritual pierde su significado en Cristo)
Romanos 3:31 (La fe en Cristo establece la ley, no la deroga)
7) Efesios 2:15 (La ley ritual culminó sus funciones en la cruz del Calvario cuando Jesús murió)
Mateo 5:18 (La ley moral durará mientras existan cielo y tierra)
LOS NIÑOS Y LA SALVACIÓN
“Ud. pregunta acerca de la salvación de su hijito. Las siguientes palabras de Cristo constituyen la respuesta para Ud.: "Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios" (Luc. 18:16).
Recuerde esta profecía: "Así ha dicho Jehová: Voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron. Así ha dicho Jehová: Reprime del llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos; porque salario hay para tu trabajo, dice Jehová, y volverán de la tierra del enemigo. Esperanza hay también para tu porvenir, dice Jehová, y los hijos volverán a su propia tierra" (Jer. 31:15-17).
Esta promesa es para Ud. Puede sentirse reconfortada y confiar en el Señor. El Señor me ha hecho saber con frecuencia que muchos pequeñitos morirán antes del tiempo de angustia. Volveremos a ver a nuestros hijos. Los encontraremos y los reconoceremos en las cortes celestiales. Confíe en el Señor y no tema”. (Carta 196, 1899). (Mensajes Selectos Tomo 2, p.297)
LOS NIÑOS EN LA RESURRECCION
Líneas escritas a la hermana gemela de la Sra. White en ocasión de la muerte de su hijo
“Con frecuencia se marchitan nuestras esperanzas más acariciadas. La muerte nos arranca a nuestros seres amados. Cerramos sus ojos, los vestimos para la tumba y los ocultamos de nuestra vista. Pero la esperanza nos hace cobrar ánimo. No estaremos separados para siempre, sino que volveremos a encontrar a nuestros seres amados que duermen en Jesús. Volverán de la tierra del enemigo. El Dador de la vida está por venir. Millares de santos ángeles lo escoltan en su camino. El rompe las cadenas de la muerte, destruye los grilletes de la tumba, y entonces los preciosos cautivos salen con salud y belleza inmortales.
Cuando los niñitos salen inmortalizados de sus lechos polvorientos, inmediatamente vuelan hacia los brazos de sus madres. Se reúnen para nunca más separarse. Pero muchos niñitos no tienen madres allí. Procuramos en vano escuchar el canto de triunfo entonado con arrobamiento por la madre. Los ángeles reciben a los niños sin madres y los conducen hacia el árbol de la vida.
LA PREDESTINACIÓN
La palabra predestinar, aparece en varios pasajes de la Biblia, pero su uso en los escritos del apóstol Pablo, es totalmente diferente al uso que los religiosos le dan a esa palabra. La doctrina de la predestinación, enseña que Dios determinó de antemano, quiénes se salvarían y quiénes se perderían, y que las decisiones del hombre no juegan ningún papel en su suerte final. En este estudio, veremos lo que la Biblia dice al respecto.
¿Qué fue lo que Dios predestinó al idear el plan de la
salvación? Romanos 8:29
El predeterminó que los salvados fueran hechos
conforme a la imagen de Cristo.
¿A quién y a qué está aludiendo el apóstol Pablo
cuando habla de la sabiduría oculta que fue
predestinada desde antes de la creación del hombre?
1 Cor.2:6-8.
Al ministerio de la encarnación de Cristo y su
ministerio que ya estaban prendestinados.
¿Cuál es la parte que debe desempeñar el hombre para que el plan de la salvación de Dios lo alcance?
Juan 3:16 Creer en Jesús.
Juan 15:7 Permanecer en Cristo y en su Palabra.
1 Pedro 1:2 Obedecer al Señor.
1 Cor.15:2 Retener el evangelio en su vida.
Mateo 24:12,13 Perseverar hasta el fin.
¿Desea Dios salvar a unos y a otros condenarlos o su
plan apuntó a todos los seres humanos? 1 Tim.2:1-4.
Dios desea que todos sean salvos.
¿Cuáles alternativas pone Dios delante de cada ser humano para que escoja, qué le aconseja, y qué le sucederá al que después de estar en los caminos de Dios se aparta? Deuteronomio 30:17-19.
a. La vida y la muerte.
b. Que escoja la vida.
c. De cierto que perecerán.
¿Qué debemos hacer para no perder la corona de la vida eterna? Apocalipsis 3:11
Retener a Cristo y su Palabra en nuestra vida.
En conclusión, como hemos podido ver en nuestro estudio, lo que Dios predestinó fue el plan de salvación y sus propósitos. Nunca determinó a quiénes salvar o condenar de forma arbitraria. El puso condiciones para lo uno y para lo otro. Su Palabra nos muestra que cada ser humano decide dónde quiere pasar la eternidad. El hizo preparativos para que cada ser humano se salve, pero es el hombre quien decide aceptar o rechazar a Dios y sus planes. Una vez entramos en sus caminos, si lo abandonamos, nuestro nombre será borrado del libro de la vida. Apoc.3:5.
EL ARCÁNGEL MIGUEL
(heb. Mîkâ'êl, "¿quién es como [semejante a] Dios?"; gr. Mijael).
El nombre aparece por 1ª vez en los textos cuneiformes de Ebla del período prepatriarcal, más tarde en un trozo de tiesto con inscripciones hallado en Nimrûd, y en los Rollos del Mar Muerto.
El arcángel Miguel, como un ser celestial, aparece sólo en los pasajes apocalípticos (Dn.10:13, 21; 12:1; Jud. 9; Ap. 12:7). En Dn. 10:13 se lo describe como "uno de los principales príncipes" que había venido para ayudar al ángel en su lucha con "el príncipe del reino de Persia".
En el v 21 se lo describe como "vuestro príncipe", y en 12:1 como "el gran príncipe" que protege y libera al pueblo de Daniel. En Ap. 12:7 se lo menciona después de haber librado una batalla con el dragón, es decir, Satanás (v 9), y con los ángeles del dragrón, que terminó con la victoria de Miguel y la expulsión de Satanás del cielo; Jud. 9 habla de una contienda entre Miguel y el diablo por el cuerpo de Moisés.
Los judíos del tiempo de Cristo pudieron haber tenido alguna información, ya que se dice que dicha disputa se describe en el libro seudoepigráfico judío La asunción de Moisés, aunque no aparece en las porciones que nos han llegado del libro. El Tárgum de Jonatán sobre Dt. 34:6 atribuye a Miguel y sus ángeles la sepultura de Moisés. La literatura judía describe a Miguel como el más elevado de los ángeles, el verdadero representante de Dios, y lo identifica con el "ángel de Yahweh", al cual se menciona con frecuencia en el AT como un ser divino.
También se afirma que Miguel era el ángel que vindicó a Israel contra las acusaciones de Satanás en el tribunal celestial. Véase Talmud de Babilonia, Yoma 37a; Midrash Rabbah sobre Gn. 18:3, Ex. 3:2 y 12:29. Muchos eruditos bíblicos identifican a Miguel con Cristo (véase CBA 4: 886).
TESTIMONIOS DE CIENTÍFICOS
A. EINSTEIN: «A todo investigador profundo de la naturaleza no puede menos de sobrecogerle una especie de sentimiento religioso, porque le es imposible concebir que haya sido él el primero en haber visto las relaciones delicadísimas que contempla. A través del universo incomprensible se manifiesta una Inteligencia superior infinita».
Ch. DARWIN: «Jamás he negado la existencia de Dios. Pienso que la teoría de la evolución es totalmente compatible con la fe en Dios. El argumento máximo de la existencia de Dios, me parece, la imposibilidad de demostrar y comprender que el universo inmenso, sublime sobre toda medida, y el hombre, hayan sido frutos del azar».
N. COPÉRNICO: «¿Quién, que vive en íntimo contacto con el orden más consumado y la sabiduría divina, no se sentirá estimulado a las aspiraciones más sublimes? ¿Quién no adorará al Arquitecto de todas estas cosas?».
T. A. EDISON: «Mi máximo respeto y mi máxima admiración a todos los ingenieros, especialmente al mayor de todos ellos, que es Dios».
HATHAWAY: (padre del cerebro electrónico «La moderna física me enseña que la naturaleza no es capaz de ordenarse a sí misma. El universo supone una enorme masa de orden. Por eso requiere una Causa Primera, grande, que no está sometida a la segunda ley de la transformación de la energía y que, por lo mismo, es sobrenatural».
W. VON BRAUN: «Por encima de todo está la gloria de Dios, que creó el gran universo, que el hombre y la ciencia van escudriñando e investigando día tras día en profunda adoración».
A. M. AMPERE: «¡Cuán grande es Dios, y nuestra ciencia, una pequeñez!».
I. NEWTON: «Lo que sabemos es una gota, lo que ignoramos, un inmenso océano. La admirable disposición y armonía del universo no ha podido salir sino del plan de un Ser omnisciente y omnipotente».
G. MARCONI: «Lo declaro con orgullo: soy creyente. Creo en el poder de la oración y creo no sólo como cristiano, sino como científico».
C. LINNEO: «He visto pasar de cerca al Dios eterno, infinito, omnisciente y omnipotente, y me he postrado de hinojos en adoración».
E. SCHRÖDINGER: (premio Nobel de Física, creador de la Mecánica Ondulatoria) «La obra maestra más fina es la hecha por Dios según los principios de la mecánica cuántica».
K. L. SCHLEICH: (célebre cirujano, descubridor de la anestesia local) «Me hice creyente por el microscopio y la observación de la naturaleza, y quiero, en cuanto esté a mi alcance, contribuir a la plena concordia entre la ciencia y la religión».
J. KEPLER: «Si Dios es grande, grande es su poder, grande su sabiduría. Alabadle, cielos y tierra. ¡Mi Señor y mi Creador! La magnificencia de tus obras quisiera yo anunciarla a los hombres en la medida en que mi limitada inteligencia puede comprenderla».
Sir Fred HOYLE: (gran astrónomo y matemático) «El universo de las galaxias se dilata, y se crea continuamente en el espacio nueva materia para mantener constante la densidad media del universo, y esto exige la existencia de un Creador».
A. S. EDDINGTON: (astrónomo y matemático inglés) «Ninguno de los inventores del ateísmo fue naturalista, sino filósofos mediocres. El origen del universo presenta dificultades insuperables, a no ser que lo consideremos sobrenatural».
J. barón VON LIEBIG: (químico y fisiólogo alemán) «La grandeza e infinita sabiduría del Creador la reconocerá realmente sólo el que se esfuerce por extraer sus ideas del gran libro que llamamos naturaleza».
E. WHITTAKER: (investigador y catedrático de la Universidad de Edimburgo) «Cuando se investiga profundamente sobre el origen del universo, no hay más opción que convertirse al cristianismo».
Ch. DARWIN: «Jamás he negado la existencia de Dios. Pienso que la teoría de la evolución es totalmente compatible con la fe en Dios. El argumento máximo de la existencia de Dios, me parece, la imposibilidad de demostrar y comprender que el universo inmenso, sublime sobre toda medida, y el hombre, hayan sido frutos del azar».
N. COPÉRNICO: «¿Quién, que vive en íntimo contacto con el orden más consumado y la sabiduría divina, no se sentirá estimulado a las aspiraciones más sublimes? ¿Quién no adorará al Arquitecto de todas estas cosas?».
T. A. EDISON: «Mi máximo respeto y mi máxima admiración a todos los ingenieros, especialmente al mayor de todos ellos, que es Dios».
HATHAWAY: (padre del cerebro electrónico «La moderna física me enseña que la naturaleza no es capaz de ordenarse a sí misma. El universo supone una enorme masa de orden. Por eso requiere una Causa Primera, grande, que no está sometida a la segunda ley de la transformación de la energía y que, por lo mismo, es sobrenatural».
W. VON BRAUN: «Por encima de todo está la gloria de Dios, que creó el gran universo, que el hombre y la ciencia van escudriñando e investigando día tras día en profunda adoración».
A. M. AMPERE: «¡Cuán grande es Dios, y nuestra ciencia, una pequeñez!».
I. NEWTON: «Lo que sabemos es una gota, lo que ignoramos, un inmenso océano. La admirable disposición y armonía del universo no ha podido salir sino del plan de un Ser omnisciente y omnipotente».
G. MARCONI: «Lo declaro con orgullo: soy creyente. Creo en el poder de la oración y creo no sólo como cristiano, sino como científico».
C. LINNEO: «He visto pasar de cerca al Dios eterno, infinito, omnisciente y omnipotente, y me he postrado de hinojos en adoración».
E. SCHRÖDINGER: (premio Nobel de Física, creador de la Mecánica Ondulatoria) «La obra maestra más fina es la hecha por Dios según los principios de la mecánica cuántica».
K. L. SCHLEICH: (célebre cirujano, descubridor de la anestesia local) «Me hice creyente por el microscopio y la observación de la naturaleza, y quiero, en cuanto esté a mi alcance, contribuir a la plena concordia entre la ciencia y la religión».
J. KEPLER: «Si Dios es grande, grande es su poder, grande su sabiduría. Alabadle, cielos y tierra. ¡Mi Señor y mi Creador! La magnificencia de tus obras quisiera yo anunciarla a los hombres en la medida en que mi limitada inteligencia puede comprenderla».
Sir Fred HOYLE: (gran astrónomo y matemático) «El universo de las galaxias se dilata, y se crea continuamente en el espacio nueva materia para mantener constante la densidad media del universo, y esto exige la existencia de un Creador».
A. S. EDDINGTON: (astrónomo y matemático inglés) «Ninguno de los inventores del ateísmo fue naturalista, sino filósofos mediocres. El origen del universo presenta dificultades insuperables, a no ser que lo consideremos sobrenatural».
J. barón VON LIEBIG: (químico y fisiólogo alemán) «La grandeza e infinita sabiduría del Creador la reconocerá realmente sólo el que se esfuerce por extraer sus ideas del gran libro que llamamos naturaleza».
E. WHITTAKER: (investigador y catedrático de la Universidad de Edimburgo) «Cuando se investiga profundamente sobre el origen del universo, no hay más opción que convertirse al cristianismo».
POEMA DE AMADO NERVO
Si la ciencia ingreida
no te ve, Señor, yo te veo.
Si sus labios te niegan,
Yo te proclamaré.
Por cada alma que duda,
mi alma grita: ¡Yo Creo!
Y por cada fe muerta,
Se agiganta mi fe.
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